Gema Arrieta
Gema me hace una propuesta que no solamente no puedo obviar, sino que -lo confieso- me produce una importante descarga de adrenalina y me da mucha alegría: escribir -a cuatro manos- sobre diversos temas, para confrontar la cosmovisión de dos generaciones.
Dicen los expertos que los genotipos de los infantes condicionan la educación que reciben de sus padres y provocan determinadas respuestas en el entorno en el que se desenvuelven.
Mi hija menor nació dotada de “seny“. Esta palabra catalana, de difícil traducción, está compuesta de muchos ingredientes. Citaré unos cuantos: sabiduría, sentido común, intuición, ingenio…
Desde su temprana edad, me incitó con sus preguntas y cuestionamientos a pensar, a ser reflexiva y analítica, porque no se conformaba con cualquier respuesta: debía darle respuestas inteligentes, profundas, ponderadas y prudentes.
La respeto desde siempre como ser humano, pero mi respeto hacia ella va más allá: la considero, en cierto modo, una mentora.
Por esta razón, en este intercambio de ideas espero seguir aprendiendo y enriqueciéndome, ya no de la niña que fue, sino de la mujer que es ahora.
-Gema Domingo
Gemma Domingo
Nuestras vidas están unidas por la sangre, el amor y la palabra.
Mientras escribo esto, miles de recuerdos vienen a mi mente: cuando adaptó la explicación sobre el origen del Universo para mí, su niña de cuatro años, las visitas a la oficina de correos para entregar las cartas que le escribía a mi avi (abuelo), su paciencia al escucharme leer mis ensayos de la U… el mensaje que sé que tendré cada mañana en whatsapp para iniciar el día.
Ella no es una mujer complaciente, ni consigo misma ni con los demás; mucho menos con sus hijas e hijo. Es tal su amor y sentido de responsabilidad como formadora, que ha tolerado que la llame, entre lágrimas, “mi peor jueza”, antes que decirme lo que quiero escuchar para congraciarse conmigo.
Es firme, coherente, empática, tremendamente valiente. Construyó su vida a un océano de distancia de su familia porque cree en el amor y en el proyecto de vida que eligió para ella.
Aceptó la aventura de tener su primer blog a los sesenta y cinco años porque es así: un alma que crea, evoluciona y crece. Ya verán que su luz es capaz de alcanzarlo todo.
-Gema Arrieta

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